+U2

febrero 17, 2006

Al día siguiente del concierto anduve en calidad de Zombi (Pero zombi chingón, no chino ni nada de eso). La cafeína me hizo poco. Fue uno de esos días donde me acordé que ya no tengo 20 años.Ese día ya sin la prisa de llegar a aperrarse 2o centímetros cuadrados de cancha, nos fuimos mas tarde y con mas calma. En el radio organizaron una votación masiva para determinar las 10 canciones de U2 favoritas de la ciudad de México y ese fue el soundtrack para el camino. Hablando de esa lista, en la estación anunciaron que el grupo se las había solicitado para verla, aunque no creo que haya afectado mucho el setlist que ya llevaban. De la lista solo faltaron 3 de tocar en los conciertos: All I Want is You, Stay y Bad (Cheil!).
Llegamos mientras tocaba Secret Machine, conseguimos cervezas y encontramos nuestros lugares, sensiblemente mas lejos del escenario y con asiento (yeah!).
El setlist no varió mucho, incluyeron Stuck in a Moment, quitaron Yaweh y me agarraron en curva en el segundo Encore con Fast Cars, hasta entonces desconocida para mi, aunque igual nos salieron muy bien los coros.
Para este concierto, se ve que alguien aconsejo a la banda como se podía ‘tropicalizar’ mas el show, para hacer sentir mas bonito al público Mexicano. Bono Salió con una chamarra verde, blanca y roja y en la espalda traía el águila. (Que por cierto no ha de ser fácil de conseguir, ya que según yo no se puede usar el lábaro patrio en ropa de esa forma), también cambió una estrofa de Beautiful Day que provocó vitoreos [http://i25.photobucket.com/albums/c87/cyberjqn/U2/DSC00569.jpg]. (See the world in Red and green, Mexico City in a waking dream from Guadalajara to Monterrey, Cabo San Lucas, Acapulco Bay. A new world is in motion)
También Hubo un momento, después de Sometimes you can’t make it on your own, donde Bono saca de su bolsillo un papel y con toda la calma del mundo lo empieza a desdoblar causando expectación. “Mira, va a leer algo!”, “¿Sera una Declaración política?”, “¿Un poema que acaba de escribir?”, “¿Revelará una propiedad nueva de Montiel?”, pero pues no. Se aventó media estrofa del Rey de José Alfredo, que el estadio en forma automática completó.
Estuvo enorme, y aunque igual grité, brinqué y canté lo que me pusieran enfrente. Valió la pena repetir la dosis y lo volvería a hacer.

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