Archivos de abril, 2009

La influenza y Yo

abril 28, 2009
Al principio tuve mi momento escéptico, desconfiado por naturaleza de los medios, pensé que era una exageración de la situación.

Pero cuando uno empieza a ver las medidas tan drásticas y que implican que se empiece a perder dinero la perspectiva cambia.

Creo que lo que mas me sorprendió por encima de que suspendieran las clases en todo el país, que se jugaran partidos de fútbol sin público, o que después de 181 años se interrumpiera la feria de San Marcos, fue que el gobierno del DF, el del Estado de México y el gobierno federal se pusieran de acuerdo.
«Debe de estar grave el asunto», pensé.

Algo que he percibido durante estos días de crisis sanitaria (aparte del miedo, paranoia e hipocondria), es unión.
Hay un extraño sentimiento de solidaridad en el ambiente, como cuando le va uno al mismo equipo. El traer tapabocas es como traer la playera verde cuando juega la selección. La crisis nos une.

Lo cierto es que es muy desconcertante la amenaza fantasma, elegante, invisible. No tengo contacto directo ni conozco a nadie que se haya enfermado (afortunadamente), y creo que estadísticamente es díficil que alguien lo haga. Probablemente por lo mismo me cuesta trabajo poner en perspectiva la magnitud de la situación.

Un buen amigo mío, trabaja en la secretaría de salud del DF y en cual confío, ha puesto su FAQ de la Influenza. La cual exhorto a todos que visiten y lean.

Otra cosa buena que nos dejó este virus fue tanto buen Twitt al respecto. Me he divertido como enano.

Me encanta esta ciudad.

Reflexiones Domingueras

abril 19, 2009
Me gustan los domingos en la mañana.
Es el momento mas tranquilo de la semana y eso es altamente disfrutable.
Fui a dejar a mi hermano al aeroplátano. Se consiguió un trabajo nuevo y lo mandan de viaje esta semana.

Con un pan y un café en el aeropuerto me platicaba que recién llegó a su nuevo puesto se encontró con una montaña de broncas y responsabilidades. Nada nuevo.

Tengo poco mas de un año desde que me ascendieron en el trabajo y poco queda del glamour de ser el jefe que cualquier incauto en la base del organigrama se imagina.

La oficina grande es cierta, pero no hay asistente con minifalda que vaya a tomar dictado (¿Dictado de qué?), no hay entradas tarde ni salidas temprano, la paga es buena pero a veces pongo en duda que el stress lo valga.

Todo mundo piensa que el jefe le va a resolver los problemas, a veces me siento como Don Corleone el día de la boda de su hija, con fila para pedir cosas: Días de vacaciones, mas recursos, excepciones comerciales.
Un día hasta se quejaron conmigo por que una vieja habla muy fuerte. «¡Pues párate y dile que le baje a sus desmadre!». bueh…

Hubo recorte personal. Me toco donar a una chica. Sufrí. No es fácil decirle adios a alguien sin pretexto alguno. Ella era de las que llegaba temprano, hacia bien su trabajo y nunca tuve una queja de ella. ¿Cómo le dices?.
Cuando platiqué con ella lo tomo bastante bien. Parecía que era ella quien me trataba de tranquilizar «No te preocupes mi Mau, gracias por todo» me decía. ¡Cheil!

A veces pienso que no debería de quejarme tanto, sino que mas bien debería poner en perspectiva las cosas y mandar todo al carajo… pero es mucho trabajo.
No tengo tiempo de cambiar mi vida, diría el profeta del nopal.

Dejando el lloriqueo a un lado, el clima primaveral está a todo lo que da y eso me pone de buenas.
Creo que voy a aprovechar la investidura y decretar esta semana como la «semana de las minifaldas», ya luego se me ocurrirá que dictar.

Tengo que ir al mar pronto…

Aventuras con la lavadora

abril 09, 2009

Puse mi ropa en la lavadora poseída y mi cena en el horno.

Después de un rato empezó a oler a quemado. Corrí a ver y me dio gusto que lo que se había quemado fue mi cena y no mi lavadora.

Una.

abril 06, 2009
Considerando todas las cosas, no hay muchos de ellos: Los verdaderos viejos.

Aún en este planeta, en esta era, la gente considera que unos cientos o miles de años son un plazo poco común.

Hay, por ejemplo, menos de diez mil individuos vivos hoy en el planeta, que tienen recuerdos personales de los tigres dientes de sable, de los megaterios y del oso cavernario.

Existen hoy, menos de mil que caminaron por las calles de Atlantis (La primer Atlantis. Las otras tierras que llevaron ese nombre fueron meras sombras, ecos atlantistas, tierras míticas, y vinieron después).

Hay menos de quinientos humanos vivos que recuerdan las civilizaciones humanas que cazaban a los grandes reptiles. (Hubo unos pocos; los registros fósiles no son confiables. Muchos de ellos vivieron por millones de años.)

Hay escasamente setenta personas caminando por esta tierra, humanos ante cualquier apariencia (y en algunos casos también ante cualquier prueba médica disponible actualmente), que estaban vivos antes de que la tierra se empezara a condensar de entre gases y polvo.

¿Qué tan bien conoces a tus vecinos? ¿a tus amigos? ¿a tus amantes?

Camina por las calles de cualquier ciudad, observa cuidadosamente a la gente que pasa a tu lado, y preguntate y ten presente esto:

Ellos están ahí también. Los viejos.

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Bernie Capax está en su camino al trabajo. Es un abogado; socio menor en la compañía Collum, Martindale & Grant.
A veces ha hecho otras cosas, pero en la mayor parte siempre ha sido abogado de una manera o la otra.

La gente siempre necesita abogados.

Está pensando en la película de horror que vió la noche anterior en la televisión: Uno de los villanos era el Marqués de Sade, representado por un atlético caballero: el mal mas puro encarnado.

Está pensando en el Marqués que él conoció, pálido, asmático, terríblemente obeso por sus años en prisión, que se asustaba con las sombras y escribía obsesivamente acerca de actos que no se atrevía a realizar.

Está pensando en un sueño que tuvo justo antes de despertarse, que le recordó de algo que alguna vez le dijo Freud, acerca de como no podemos oler nada en nuestros sueños, está pensando que eso no es verdad.

Está pensando en los Mamuts que soñó está mañana, vapor saliendo de su espeso abrigo café en el frío de aquel interminable invierno.
En su sueño el rancio olor colgaba del aire, y el caminaba entre las grandes bestias, sus dedos pasando por sus zaleas.

Era el olor de un mamut. Está seguro. Ninguna otra cosa huele así. No lo ha olido desde que era niño.

Bernie Capax recuerda; aunque en este punto se da cuenta que no está seguro si lo que recuerda es su infancia en la estepa o su sueño que fue inturrimpido por una alarma esta mañana.

«¡HEY!»

Escucha el grito, voltea y mira…

Está pasando lentamente, demasiado lento. Pero no hay adonde correr, no hay donde ir.

Puede escucharse a si mismo gritando mientras el muro se le viene encima, y se sorprende cuando se da cuenta cúales son las palabras que escucha.

«Todavía no…»

Bernie se encuentra parado en la calle entre los escombros del muro caído.

«No lo creo»
«Lo hice otra vez, lo hice otra-pinche-vez»

«Y ni siquiera salí lastimado»

«Bueno, esa es una forma de verlo. Pero tu cuerpo está ahí debajo»
Le responde Muerte que está de pie junto a el.

Bernie mira hacia abajo y ve su cuerpo inerte bajo el muro caído.
«No. Por favor. No después de tanto tiempo. O sea, un accidente estúpido»
«Pero, lo hice bien ¿no?»

«¿Cuánto? mil quinientos años. Eso está muy bien ¿no? viví mucho tiempo.«

«Viviste lo que a cualquier otro le toca Bernie. Tuviste una vida»

«Ni mas. Ni Menos»

«Tuviste una vida«

——Sandman Volúmen 7 «Brief Lifes», capítulo 3
Neil Gaiman

Alfonsín (qepd)

abril 01, 2009

Falleció el ex-presidente argentino Raúl Alfonsín. No conozco mucho de él, pero en Argentina se decretaron 3 días de luto nacional. Me hace pensar que lo tenían en buena estima.

Fue presidente durante el mundial de México ’86 y recuerdo muy bien un sketch del equipo de Oscar Cadena, que iba mas o menos así:

(Conversación telefónica, úsese acento argentino)

– ¿Aló?
– ¿Si, quien habla?
– Habla Salvador Bilardo, hemos ganado el mundial y queremos comunicarselo al presidente.
– Si, habla Alfonsín
– Niño, pasáme a tu papá.

(Esto fue actuado)