Ventas

diciembre 08, 2005
Hay veces que de alguna manera malsana que disfruto estar ocupado. Supongo por que en parte siento que no estoy perdiendo el tiempo, lo cual no siempre es cierto, uno pude hacer muchas cosas que no sirvan para nada. Y por otra parte estar ocupado me mantiene lo suficientemente entretenido para no pensar. Pensar mucho puede ser peligroso.

Una de las cosas que me han tenido ocupado esta semana esta un curso del trabajo (*yet another one*), que entre otras cosas tuvo como objetivo hacer consciencia del arduo labor que tiene el área comercial y el equipo de ventas que trae dinero a ésta empresa.

Yo nunca he puesto en duda lo díficl que es conseguir un cliente, sobre todo para que te compre un seguro o algún otro producto intangible. Sé que es muy díficil, sobretodo cuando el vendedor se encuentra a un cliente como yo.
A mi por default no me interesa que me vendan nada. En el momento que alguien me aborda y detecto la intención de venta, o recibo la clásica llamada telemarketera, pongo un hasta aqui y acabo la conversación.

Creo que mas valioso que cualquier cosa que me pudieran ofrecer, es mi tiempo. Por eso en cuanto alguien muy hábil pone en práctica sus cursos de ventas y pláticas motivacionales y se aferra a buscarte (o crearte) una necesidad, me gusta utilizar algo como: «Mira, en buen plan, a mi no me vas a vender nada, no lo necesito, no me interesa, etc. mejor utiliza mejor tu tiempo e intentálo con alguien mas». Bastante civil, creo yo.

Hay gente que se da el tiempo de escuchar al vendedor y todo su show, las ventajas y desventajas del producto, costos, planes y cuantamadre, sabiendo de antemano que no va a comprar. Lo hacen para «estar enterados». Sólo es pérdida de tiempo para ambos en mi opinion.
No me gusta que me traten de generar una necesidad. Ya bastante tengo con las que creo que tengo.
Probablemente por eso no me gusta vender. Me caga que es ahí donde se mueve el dinero.

En fin, en otras cosas, mientras estuve fuera de la oficina mis niñas nuevas se encargaron de todo y salió perfecto. Ah! pero que diferente es trabajar con gente gente. Les voy a comprar un regalo de navidad y dar un día cerca de las fiestas como agradecimiento. Estoy contento por ello.

Hoy hablé con Vero (La mujer de otra aseguradora que no conozco en persona, pero cuya voz me mata), y estaba enojada, había tenido un mal día y se desahogó conmigo. Nunca le había escuchado decir groserías. Jamás la frase «Estoy muy encabronada» sonó tan sexy.

También hablé con la otra Vero, (mi hermana) y la felicité por su cumpleaños. Después de tanto tiempo de llevar una relación tensa. Se siente bien como se va aligerando la relación con mis hermanos.

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