Lunes

octubre 08, 2007

Con mucha frecuencia me repruebo a mi mismo al levantarme rayando la hora y llegar en punto o hasta un poco tarde al trabajo. Cuando eso me pasa me trato de convencer de las bondades de levantarse temprano.

Sentado en la oficina a las sieteputasdelamañana en la oficina con medio litro de café en frente y ojos de chino lampareado me pregunto, ¿por qué sigo haciéndome caso?.

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